Propuesta espiritual de la DCC

La experiencia de voluntariado está abierta a todo el mundo, creyente o no. Es una oportunidad para profundizar o descubrir la fe. El voluntariado reviste una dimensión pastoral : que pone el Evangelio en acción, los voluntarios y aliados de la DCC contribuyen a la misión de la iglesia. Apoyada en el envío de obispos, la DCC se atreve a proponer para ayudar a caminar en la fe.

Vivir una experiencia espiritual y dar testimonio

En los países de acogida del sur, la religión es una realidad para muchas personas. Las organizaciones de la DCC son en su mayoría actores de desarrollo local vinculadas a las iglesias católicas locales u organizaciones de la iglesia : redes parroquiales, congregaciones, asociaciones reconocidas por los episcopados locales.

Los voluntarios son enviados por la Iglesia de Francia a las iglesias locales que han expresado necesitarlos. Esta cooperación entre las iglesias permite entrar en un movimiento de comunión y de servicio del hombre y de todos los hombres.

El voluntariado reviste también una dimensión de testimonio: mediante su acción al servicio de los más pobres, en nombre de su fe o los valores que inspiran su compromiso, cada voluntario da testimonio a lo que orienta su vida. Esto es lo que recuerda el envío en misión por parte de los obispos el último día de la estancia de preparación antes del viaje.

El viaje espiritual propuesto por la DCC

A lo largo de su trayecto, el voluntario puede vivir un camino espiritual a través de diferentes etapas.
– En las sesiones de capacitación, el tiempo de oración, de celebraciones eucarísticas y el tiempo de relectura estarán presentes los fines de semana y durante la formación. Durante la sesión de orientación, se puede expresar el deseo de compartir la vida de una comunidad religiosa durante su voluntario.
– Al final de su preparación para la salida, el voluntario es enviado por un obispo a una misión, en nombre
de la iglesia que está en Francia hacia las iglesias del Sur.
– Durante su misión, los voluntarios pueden solicitar un patrocinio espiritual de una comunidad religiosa en Francia.
– Al regreso de la misión, el voluntario puede participar, si lo desea, en un retiro espiritual organizado en conjunto con el Centro Manrèse de la Compañía de Jesús.

La renovación de la Iglesia pasa por el testimonio dado por la vida de lors christianos ellos mismos para que resplandezca la Palabra de Verdad que el Señor nos ha dejado.
Benoît XVI – Mensaje a la Iglesia de Francia 24 de marzo de 2012

Una experiencia de vida

El voluntariado constituye una aventura similar a la de un peregrinaje: ponerse en marcha, despojarse, aceptar ser acogido humildemente. Este camino puede implicar etapas dolorosas : la soledad, la incomprensión, la rebelión…

La dimensión pastoral de la DCC se encuentra en el corazón de estas experiencias de viaje. Toda experiencia humana es, en efecto, experiencia de Dios y conlleva a examinar su fe, a actualizar su forma de creer. Los Encargados de misión de la DCC, cada uno a su manera, acompañan este trayecto mediante el contacto frecuente y durante su visita anual.

La dimensión de vocación

Dos años de voluntariado pueden permitir aclarar una orientación de vida. Algunos voluntarios pudieron aprovechar la distancia y el peso de la experiencia para inclinarse por una elección.

Ellos pueden incluso conocer gente capaz de apoyar este nuevo camino. Presencia de todos los estados civiles entre los voluntarios de la DCC – parejas, solteros, religiosos–permite que cada uno encuentre su lugar.

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